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Recuerdos de un jugador
(Por Faustino Palmero Garzón)
Hace años, recomendado por un amigo mío al cual le debía algunos favores, me pidió que enseñase
a un familiar suyo la dada en segunda. A los pocos dias apareció en mi casa y empezó la enseñanza.
Al cabo de un mes sabía, el movimiento y los puntos vitales e imprescindibles para esa dada.
Por supuesto no le pregunté para que quería aprender aquello, aunque lo supuse: era un jugador.
Era de un pueblo cercano a Sevilla y durante ese mes venia tres veces en semana.
Se marchó, me dio las gracias y me dijo que aparecería cuando dominase ese movimiento. A los dos meses vino
para que le corrigiese si algo hacía mal. Efectivamente le enmendé varios puntos y se marchó nuevamente.
Transcurrieron tres meses y apareció de nuevo. Nos sentamos en la mesa y me hizo una demostración de
la dada en segunda, extraordinaria. Sin duda la mejor que he visto en mi vida. Era un ritmo, una cadencia y
una "normalidad" maravillosa. Le felicité y le dije que esa dada era perfecta e indetectable.
Entonces me dijo que había estado practicando de diez a doce horas diarias durante todo ese tiempo.
Me dijo que él era jugador profesional y que había comprado una crema especial que servía para marcar las cartas
por el dorso; esa marca que se hacía con el dedo, era del tamaño de un centímetro de ancho y tres o cuatro de largo.
Era totalmente invisible y solo a través de unas lentillas especiales se podían ver las marcas. Se había
especializado en el póker sintético, ( en el boca arriba), y que no necesitaba compadres alguno. El se limitaba
cuando daba las cartas, mezclar y cortar normalnete y al dar y ver una con la marca, daba en segundas
y se la echaba él. Y cuando daba otros, como él sabia la que venia (la baraja se deja en la mesa)
y mas o menos las que tenían cada uno, pues... ya se lo imaginan.
Personalmente, no acepto ni moral ni éticamente su comportamiento. Solo en el sentido de la habilidad adquirida
se manifestaba mi admiración. Si amigos mío, Solo la práctica hace posible, que aquellos ,movimientos
que nos parecen imposible, sean perfectamente adquiridos. A nosotros, los amantes de la Cartomagia,
la voluntad y el estudio acompañado de la práctica, nos hace que podamos hacer esos "milagros" que tanto asombran.
Faustino Palmero Garzón "Palmer"
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