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N. 37 año IX
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La Osa Mayor
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Solo para magos

 

 

 

La Voz y la misdirección 1
(Por Fernando Saldaña)

Introducción

 

El objeto de este breve estudio tiene como base reforzar la misdirection en la magia a través de golpes y efectos de voz. Es un tema poco estudiado, poco valorado, pero que, utilizándolo con prudencia, puede convertirse en una herramienta realmente útil a la hora del desarrollo de muchos juegos.

Antes de abordar el tema base, y puesto que de voz hablamos, será bueno que nos detengamos en unas nociones básicas sobre su utilización, la descripción de los principales aspectos a tener en cuenta y algunos puntos que influyen a la hora de utilizarla.

El estudio no pretende ser un manual completo, por lo que no nos detendremos en doctrinas, sino que abordaremos los aspectos fundamentales, de una manera divulgativa y alejada de tecnicismos.

En cada uno de los temas que se presten a ello, aparecerán una serie de ejercicios útiles para el desarrollo de la voz o para corregir errores asociados a ella o su dicción.

El presente estudio, pensado para magos, se ha elaborado partiendo de los hilos colgados en el Foro de Magic World en el tema “la voz y la misdirection” entre los meses de septiembre a noviembre de 2006. En cualquier caso el estudio parte de la ordenación y unificación de tales hilos, así como de su ampliación en algunos casos. Este trabajo se ha elaborado para su publicación en Magic World Magazine.

 

 


¿Qué interviene en la producción de la voz?

 

En primer lugar, hablaremos de “el sistema respiratorio”.

Sin entrar en descripciones anatómicas, diremos que intervienen la nariz, boca, laringe, faringe, tráquea, bronquios, pulmones, caja torácica y diafragma.

Nuestro sistema respiratorio funciona en cuatro tiempos: inspiración, pausa, espiración, pausa.

En segundo lugar, nos debemos fijar en “el sistema fonatorio”, es decir, la laringe y los músculos y ligamentos que provocan su funcionamiento. Aquí es donde ubicamos las cuerdas vocales (ojo, cuerdas vocales –de voz- y no bocales –de boca-).

En un tercer momento hemos de hablar de “los resonadores”, es decir, los dispositivos que hacen que el sonido vibre. Nuevamente nos referimos en este aspecto a las cuerdas vocales, aunque debemos hacerlas acompañar de la nariz, boca, glotis, faringe, labios, tráquea, bronquios, pulmones e incluso el cráneo.

El estudio lo completaríamos hablando de “los sistemas de articulación, y nervioso”.

Vemos, pues, que en la voz influyen muchos más elementos de los que a primera vista podríamos pensar.


La respiración

 

Existen muchos tipos de respiración, pero como es un tema engorroso y complicado, vamos a reducirlos únicamente a dos: la respiración pulmonar y la abdominal.

Para que nos aclaremos, llamaré respiración pulmonar a aquella en la que al inspirar se inflan los pulmones y al espirar se desinflan. El ejemplo más claro está en el momento en el que queremos impresionar a alguien y “sacamos pecho”, lo inflamos exageradamente. 
Suele ser la respiración habitual (salvo en los bebés, que respiran abdominalmente).

 

Respiración abdominal. Al inspirar lo que se infla es el estómago y el expulsar el aire se va deshinchando. Es la respiración de los bebés (fijaos, el ser humano, al nacer, tiene este tipo de respiración) y es una respiración fantástica. ¿Os habéis fijado lo que puede llegar a gritar/llorar un bebé? Nos taladra los oídos. Y sigue, y sigue ¡Sin quedarse afónico! Porque es un tipo de respiración defensiva, que facilita mucho mejor que otras la expulsión del aire y minimiza el esfuerzo muscular.

Sin embargo, al crecer, perdemos esta manera de respirar y pasamos a la pulmonar… Salvo que trabajemos.
No es difícil respirar siempre abdominalmente (mirad las ventajas en el bebé), aunque, perdido el reflejo, necesitamos ser conscientes de que queremos hacerlo.

Como la respiración abdominal es defensiva, cuando nuestro organismo está en peligro vuelve a ella (cuando estamos enfermos, en los momentos previos a la borrachera, de ahí el hipo, porque se desacompasa el ritmo de la respiración…) Y tenemos respiración abdominal siempre que nos ponemos en posición fetal (tumbados en el suelo, de lado, con las rodilla dobladas cerca de la cabeza –como los fetos en el vientre de la madre-). Si eso es así, lo tenemos facilísimo: nos ponemos en posición fetal, ponemos una mano en el vientre, vemos cómo sube cuando inspiramos y tratamos de mantener ese ritmo de respiración al incorporarnos. Al principio cuesta un poco, pero luego sale de forma automática. De verdad. (No olvidéis que es el tipo de respiración natural en el inicio de nuestra vida).

Pero ¿Por qué respirar de manera abdominal? Hay tantas ventajas que sólo analizaré algunas.
Se fuerza menos el organismo (recordad que los bebés no se quedan afónicos). Podríamos aguantar varios pases seguidos sin complicaciones de voz.

Es más descansada. Estaremos “más frescos” al acabar la función.

Se adquiere más potencia de voz. Haced un experimento. Pedid a alguien de confianza que diga aaahhh durante un instante y mientras lo dice poned vuestra mano en su estómago y apretadlo con un golpe (no digo que le deis un golpe, sino que apretéis y soltéis enseguida) Comprobaréis que en ese instante casi grita, no de dolor, sino por la liberación de aire. Es como cuando alguien aprieta la bolsa de aire de una gaita. Pues esa liberación la hacemos desde el estómago (el abdomen presiona la zona de los pulmones) y no podríamos hacerla desde los pulmones. Se nos escucha mejor en actuaciones un poco adversas por ausencia de micro o exceso de ruido ambiente.
Facilita la relajación. Y si estamos relajados nos podemos concentrar mucho mejor en lo que hacemos y cómo lo hacemos: magia.

 

Ejercicios de respiración

Inspiración nasal – espiración nasal

¿Por qué hacemos este ejercicio? Por un lado para mecanizar la respiración en los cuatro tiempos; por otro para practicar diferentes ritmos de respiración.

Los ejercicios propuestos están pensados para hacerlos durante dos minutos cada uno. Haciendo la rutina completa, resulta un total de 12 minutos.

Una advertencia previa. Al principio puede que alguien se sienta mareado al hacer los ejercicios. Eso se debe a una hiper-oxigenación (nos entra demasiado oxígeno en el cuerpo) Si eso sucediera, hay tres posibles remedios:

1.- Alargar la pausa entre una y otra repetición.

2.- Tener una bolsa de plástico pequeña y respirar dentro de ella (así se combate el exceso de oxígeno respirando aire respirado, es decir, anhídrido carbónico)

3.- Ponerse en cuclillas. No sirve para evitar el mareo, pero si alguien se cae, lo hará desde menos altura.

Ahora que ya os he metido miedo, vamos con los ejercicios:

1.- Inspiración lenta – retención – espiración – pausa (repetición)

2.- Inspiración lenta – retención – espiración rápida – pausa (repetición)

3.- Inspiración lenta – retención – espiración a golpes (expulsas el aire de tres veces) – pausa (repetición).

4.- Inspiración rápida – retención – espiración lenta – pausa (repetición)

5.- Inspiración rápida – retención – espiración rápida – pausa (repetición)

6.- Inspiración rápida – retención – espiración a golpes (tres veces) – pausa (repetición).

Con la práctica este tipo de ejercicios favorecerán la relajación. En cualquier caso es un buen ejercicio de calentamiento para antes de salir a actuar.

 

Inspiración nasal, espiración bucal.

Se trata de repetir el ejercicio anterior, pero ahora expulsando el aire por la boca. Las ventajas de realizar el ejercicio coinciden con el anterior, pero hay que añadir el que, puesto que hablamos por la boca y no por la nariz, comenzamos así a coordinar mejor nuestra respiración con la emisión de sonido.

 

Alterando y alternando los tiempos obtendremos una gama muy superior de ejercicios que nos ayudarán a evitar la monotonía y nos permitirán un mayor dominio de nuestra respiración.

 

El libro en el abdomen.

Tumbados, colocamos un libro sobre nuestro estómago (por encima del ombligo, pero sin llegar a las costillas). Inspiramos por la nariz y espiramos por la boca. Si apoyamos la cabeza en una almohada podemos ver el libro, que tiene que subir cada vez que cogemos aire y bajar cuando lo expulsamos.

Para que el ejercicio sea correcto, la respiración debe ser profunda, pero sin emitir ningún tipo de sonido. Hemos de procurar que el pecho no se mueva, que todo el trabajo recaiga en nuestro abdomen. Cuando consigamos que el libro suba al inspirar y baje al espirar, habremos logrado la respiración abdominal.

Repitiéndolo hasta que controlemos la respiración, estaremos contribuyendo a aprovechar todo el aire que entra en nuestro cuerpo, con lo que lograremos emisiones de voz más largas y sostenidas. Y, lo que es mejor, sin experimentar cansancio.

 

 


Continuará...